En el caso de Capel, nunca está conforme con su obra hasta que no le puede añadir más
detalle. Hace mucho tiempo que le doy vueltas a la obra de Capel. Siempre me he hecho la
misma pregunta: ¿por qué esa obsesión por el detalle? Lo he pensado machaconamente
durante años y la única explicación que encuentro es que Capel siempre puede ser más
preciso, más cuidadoso, hasta que llega un punto en que no es capaz de hacerlo mejor, un
momento en el que no se puede añadir ya más detalle, un punto en el que Capel no puede ya
continuar, y, en ese momento, Capel da por terminado un cuadro que, técnicamente, es
perfecto. No puedo encontrar otra explicación. Capel nunca está satisfecho hasta que no es
capaz de llegar a la perfección absoluta. Y sólo cuando no es capaz de añadir más detalle a la
obra, Capel llega al punto final de su obra. Cuando Capel aboceta, se siente insatisfecho, mal,
incluso si el boceto es espectacular. Necesita seguir pintando porque el boceto no le agrada.
Si Capel se conformara con poner el punto final de su obra antes, Capel no se sentiría realizado
porque necesita continuar, posponer el punto final siempre para más adelante, hasta que la
obra llega a su plenitud.
Debo hablar un poco más de Capel. Cuando digo que su obra es insuperable quiero decir
que en el soporte (papel, lienzo o madera) pone las proporciones y colores exactos del
modelo, de tal modo que el modelo y la imagen en el soporte son iguales, no sólo en el dibujo
sino también en los colores. Es decir: que el soporte o lienzo es como un espejo en el que se
refleja el modelo (si me permiten que lo diga metafóricamente, puesto que un espejo nos
devuelve la imagen del revés y Capel no). En este sentido quiero decir que la obra de Capel es
perfecta. Dicho de otro modo: el modelo y el cuadro se parecen en todo. El efecto que
producen las obras de Capel es el de admiración, asombro, sorpresa y pasmo, porque sus
lienzos muestran la realidad tal cual es la realidad. Y eso nos maravilla y nos impresiona.
Cuando vemos un cuadro de Capel reconocemos en el soporte la realidad tal cual es la realidad
y eso nos genera placer estético. De ahí procede su éxito y su fama, de que nos gusta
reconocer al modelo en el soporte tal y como el modelo es.
Respecto de los cuadros abstractos de Capel, creo que es algo muy valiente por su parte,
puesto que el público no le está pidiendo eso y porque sus cuadros abstractos gustan menos,
se venden peor. El público quiere al Capel hiperrealista, el Capel que pinta bodegones, paisajes
y marinas, caricaturas, retratos, y desnudos. Pienso que, más allá de si sus abstracciones son
mejores o peores, Capel es muy audaz cambiando completamente de registro. En sus
abstracciones crea engaños visuales y usa papel doblado que pega en el lienzo, es decir:
collages. Puede decirse (aunque no soy un experto) que usa el volumen en dos niveles: en un
primer nivel crea ilusiones visuales con la pintura, como si el lienzo se doblara hacia adentro
o hacia afuera. Y en otro nivel, usa papel doblado para crear volúmenes reales. Para mi
desgracia nunca he hablado con Capel de sus cuadros abstractos y no sé qué es lo que él
personalmente quiere transmitirnos. En cierta ocasión le oí decir que es en estos cuadros
dónde pone todo su saber (o algo parecido) y que es en sus abstracciones donde
verdaderamente disfruta pintando, pero no sé nada más. Y no sé mucho más porque en las
pocas ocasiones que he tenido la suerte de verle, Capel es de pocas palabras. Son sus lienzos
quienes hablan en su nombre. Y lo hacen sobradamente bien.
