Sobre la remodelación del Parque del Salón (Luis Landa Martínez)

Quiero advertir que no me considero un experto, en “Parques y Jardines” pero, al menos, he participado en dos Jornadas sobre el tema. Una, en Madrid (organizado por la Escuela de Ingenieros Agrónomos, Ingenieros Técnicos Agrícolas y el Ayuntamiento, en la década de los ochenta) y otra en Viña del Mar (Chile) con motivo de un Proyecto que realicé en aquel país en 1.993 con financiación de la Unión Europea.

Sin embargo, creo que, al abordar la remodelación del Parque del Salón, no se han tenido en cuenta algunos factores y elementos del mismo que serían de obligado análisis. Veamos cuales serían, en mi opinión, estos factores:

En primer lugar, habría que analizar “el alma o esencia” de la ciudad y de la zona de aquella donde se actúa. No es lo mismo remodelar un Parque en una gran ciudad industrial, modernista o futurista, que en una ciudad más recoleta y clásica, como puede ser Palencia.

En segundo lugar, habría que considerar el “estilo” del Parque que se va a reformar y el papel que éste ha jugado y juega éste en la ciudad.

Una vez que se hayan hecho estas reflexiones previas, se debería proceder al análisis de los elementos esenciales y/o “emblemáticos” del Parque: Calidad y cantidad de zonas arboladas, árboles significativos, zonas verdes, zonas ajardinadas, rosaledas, fuentes, etc. El Proyecto debería contemplar si las proporciones de estas zonas en relación con las zonas más “ásperas” (espacios de piedra, o elementos constructivos con hormigón y hierro) que también pueden existir o proyectarse -estén siempre minimizados e integrados en el parque-  pues la superficie de esas zonas ásperas producen “impacto ambiental”. Debería exigirse ampliar los elementos de carácter más ambiental y relajantes del Parque mediante nuevos árboles de especial relevancia, incremento de las zonas ajardinadas y rosaledas, incluir algunas fuentes que trasmitan una sensación de frescor, tranquilidad y sosiego a sus usuarios, al mismo tiempo que embellezcan el Parque.

También habría que estudiar otros elementos, como las farolas y la iluminación que se pretende obtener, o la ubicación y número de los bancos donde puedan sentarse las personas que van a disfrutar del mismo.

Por eso, parece lógico que un proyecto de este tipo no debería ser realizado por una única persona sino por un equipo multidisciplinar donde haya, al menos, un técnico especia-lista en árboles, un técnico experto en plantas ornamentales y flores y un arquitecto o ingeniero especialista en diseño de parques y jardines (una especialidad de los Ingenieros Agrónomos es la de Parques y Jardines). Lo que no se entiende es que un Parque se pueda remodelar por alguien que no sea experto en el tema, introduciendo elementos distorsionadores (hierro y hormigón) aunque después se respalde su “proyecto” con la opinión popular de bastantes personas -pero sin una cualificación en la materia y en buena parte con escasa  sensibilidad-.

Entiendo que sólo puede hacerse una remodelación con la participación de expertos, y después de realizar estudios de proporciones, teniendo en cuenta los elementos esenciales de un Parque y su integración medio ambiental. Por eso, es imprescindible describir y respetar esos elementos para conservarlos y potenciarlos, y no introducir elementos “ásperos” (hierro,  piedra y hormigón), salvo en mínimas proporciones e integrados ambientalmente. Por desgracia, la sensación que se tiene observando el Parque del Salón, es que no se ha actuado así.

Baste recordar otras remodelaciones de parques palentinos, como el de la Huerta de Guadián o las Huertas del Obispo. Destaquemos que, en aquellos, participaron especialistas con criterios técnicos y que, sobre todo, se tuvieron en cuenta sus elementos esenciales. Por eso, ahí están, con una gran armonía y belleza, donde los elementos más “duros” son mínimos y están perfectamente integrados, contando con el beneplácito general de los vecinos y de los visitantes; porque son parques que aportan tranquilidad y descanso y no como el del Salón que es todo lo contrario: Un anti-parque que rechina por sus excesos de hierro, piedra y hormigón.

 

Luis Landa Martínez

El artículo original se publicó en el periódico CARRIÓN en las fechas en las que se procedió a la remodelación.

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