Raíces palentinas en Washington DC.(José Benito Iglesias)

–La Organización de Estados Americanos (OEA) posee junto a la Casa Blanca un busto inédito del teólogo y jurista burgalés Francisco de Vitoria, obra del escultor palentino Victorio Macho–

La Organización de Estados Americanos (OEA), situada en Washington DC, cuenta con raíces palentinas al albergar en su sede un busto encargado al escultor palentino Victorio Macho en homenaje al jurista, teólogo y escritor Francisco de Vitoria (1483-1546), natural de Burgos, que desde la Universidad de Salamanca, lugar donde fue docente y falleció, fundó el Derecho Internacional Moderno. La pieza fue donada en 1963 por el Instituto de Cultura Hispánica para reconocer la defensa que hizo el religioso dominico de los derechos de los pueblos indígenas.

La obra del artista palentino -del que en 2016 se conmemoró el quincuagésimo aniversario de su fallecimiento– está repartida entre varios países, la mayoría situados en el continente americano. Así, su legado escultórico, escasamente divulgado hasta hace muy poco, se sitúa entre Estados Unidos, Colombia, Perú, Venezuela, Puerto Rico, Panamá, México, Brasil, Italia y España, siendo el busto de Francisco de Vitoria su única pieza en Norteamérica.

El busto del jurista burgalés, cuya exhibición era desconocida hasta ahora, está situado en la galería de esculturas denominado ‘Marcus Garvey‘, un lugar privilegiado cerca de la entrada de la OEA en Washington DC

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El histórico edificio que alberga la pieza fue inaugurado en 1910 y está ubicado a unos 200 metros de la Casa Blanca, muy cerca del monumento a George Washington -el conocido Obelisco-, el Memorial de Abraham Lincon y el Capitolio. Se trata de una las zonas más atractivas de la capital norteamericana y con mayor afluencia turística, donde se celebra cada 4 de julio el Día de la Independencia de Estados Unidos.

Paradero desconocido

El paradero de esta obra de arte había pasado totalmente desapercibido, tal y como lo confirma el también escultor palentino Luis Alonso -formado como discípulo de Victorio Macho en su casa museo de Toledo en varios veranos de los años 60- que ayudó a modelar el boceto en arcilla de Francisco de Vitoria, luego terminado y fundido en bronce por su maestro. El discípulo de Macho no tenía constancia de que uno de sus últimos encargos al regresar del exilio en Perú y pocos años antes de fallecer había ido a parar a Washington.

La pieza artística se instaló en la sede de la OEA en 1963 por mandato de la VII Conferencia Internacional Americana de Uruguay de 1933 y aparece junto al salón del libertador Simón Bolívar, utilizado con frecuencia por las misiones permanentes de los países miembros para presentar exposiciones especiales. Se trata de un espacio rectangular de un solo piso de altura con un perímetro de mármol verde oscuro.

Allí figuran -junto a la obra en homenaje al religioso dominico y jurista burgalés- otras tres bustos del filósofo y sociólogo puertorriqueño Eugenio María de Ostos; el estadista norteamericano Henry Clay; el héroe y mártir de la independencia brasileña Joaquím José da Silva Xavier; y finalmente una placa que recuerda al ex presidente mexicano Benito Juárez.

Pedestal de gran tamaño

La talla de Francisco de Vitoria -que alcanza desde el suelo una altura de unos dos metros- está emplazada sobre un gran pedestal donde se puede leer: “Pacta uno libremente pero se obliga al pacto”, junto al texto añadido que indica: “Homenaje de la VII Conferencia Interamericana al teólogo español que en el siglo XVI, y desde la Cátedra de Salamanca, dio eco a las bases del Derecho Internacional Moderno”. Justo debajo de la pieza figura en letras de gran tamaño el nombre del burgalés, al igual que ya ocurre en otros bustos de personajes históricos de España y Latinoamérica inmortalizados por el palentino Victorio Macho.

En la información se recuerda que la presentación de la obra de arte fue hecha el 8 de octubre de 1963 en Washington por Antonio de Luna, profesor de Derecho Internacional y representante personal del presidente de la Universidad de Salamanca, y el regalo artístico fue aceptado por el secretario general de la OEA, José Antonio Mora.

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