La utilización del carbón como fuente de energía tiene que acabar en CyL (Luis Landa Martínez)

 

 

Hay decisiones de los políticos que uno no acaba de entender.

 

Tengo que reconocer que el Presidente Herrera, me parece un político sensato, con numerosos aciertos en su legislatura. A modo de ejemplo, podría citar: Los resultados de la Educación obligatoria que se ha reconocido a la Comunidad de Castilla y León, por la Agencia PISA, donde estamos según el último Informe en la 4º posición a nivel MUNDIAL en Comprensión Lectora; en 6ª posición en Ciencias y en 11ª en Matemáticas  y está en Primer lugar entre todas las Comunidades españolas.

 

También es la 2ª Comunidad no foral en la valoración de los servicios sanitarios, mejorando un puesto con respecto al año anterior. Y está en clara ventaja a nivel nacional en: SERVICIOS SOCIALES. El último Índice de Desarrollo de los Servicios Sociales  de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de España, publicado en enero de 2016, otorga a Castilla y León la mejor calificación de las Comunidades no forales, con un “nivel alto” y una puntuación de 6,7, muy por encima de la media nacional (4,53) y en ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA, El XVI Dictamen del Observatorio de la Dependencia en España  de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales de febrero de 2016 sitúa a nuestra Comunidad, por novena vez consecutiva, en el primer puesto, con una puntuación de 8,6 puntos sobre 10. Aunque para ser justos, habría que reconocer que algún mérito de esto tendrán los titulares y altos cargos de esas Consejerías.

 

Sin embargo, hay algo que no puedo entender en el Presidente: Su empecinamiento en proteger el carbón de las cuencas mineras del norte de las provincias de Palencia (ya casi inexistente) y de León cuando, a nivel europeo, se están cerrando de forma casi unánime. En junio de 2012, Herrera, publicó un artículo titulado: Por el futuro de nuestra minería del carbón, donde se podía leer:

“Quiero afirmar que el mantenimiento de la minería del carbón en España y, especialmente, en Castilla y León, es una auténtica necesidad y un objetivo político de primer orden. Poderosas razones justifican tal afirmación.

Primero, la razón energética. El carbón es una de las pocas fuentes de energía autóctonas de España, en un entorno de fuerte dependencia exterior**. La energía generada a través del carbón en nuestra Comunidad se eleva a 4.500 Mw, casi tanto como la instalada hoy (2011) en renovables.

En segundo lugar, la razón económica. Es cierto que producir carbón aún requiere apoyo de dinero público, pero también es cierto que, como diferentes estudios económicos señalan, las inversiones en este sector tienen un efecto multiplicador que hace triplicar sus resultados. Así, en términos estrictamente económicos, el carbón sigue siendo rentable. ¿Está seguro, Presidente?

Y, en tercer lugar, las razones sociales y humanas. Las explotaciones mineras se enclavan en comarcas con escasas alternativas económicas y supusieron su principal camino de desarrollo y de prosperidad. Más de 5.000 familias viven hoy directamente del carbón en León y Palencia Asturias, por lo que cerrar las minas supondría destruir miles de puestos de trabajo de las comarcas afectadas, lo que puede provocar, a su vez, una importantísima pérdida de población. Pero no se perderían sólo trabajos o habitantes, sino también una forma de ser y de vivir (Eso ha pasado en muchos lugares)

 

Pues bien: (“Supusieron”, es pasado). A finales de 2014 quedaban entre Asturias y León 3.279 trabajadores. De los que más de 2000 estaban en Asturias. A estos empleados hay que añadir 1.092 trabajadores más de las empresas auxiliares. Hoy día, dos años después, ya han bajado a unas 1000 las familias que viven del carbón en Castilla y León. Sería, por tanto, un problema importante para la Comarca, pero menos grave para España en un país con 3.700.000 de parados. En cualquier caso, parece que el Sr. Herrera no entiende que: El uso de carbón para la producción de energía causa daños a la salud y al medioambiente debido a sus emisiones de dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO), partículas, mercurio (Hg), gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono (CO2) y otras sustancias (arsénico, plomo, cadmio, haluros etc.).

Además, las extracciones a cielo abierto impactan en el medio natural y en el paisaje negativamente, aunque desde hace años se limiten éstos con restauraciones bastantes dignas.

 

En España, los sucesivos gobiernos han permitido a las centrales térmicas (CT) de carbón que se acojan a excepciones, consintiéndoles emitir por encima de los niveles de contaminantes permitidos por la normativa europea, pero el Presidente Herrera ha sido un incondicional defensor del carbón. Por otra parte, esta actividad se mantiene, en gran parte, gracias a subsidios e incentivos tanto para su extracción, en el caso del carbón autóctono, como para su quema, tanto del carbón de importación       -que es muy mayoritario- como del carbón autóctono. A día de hoy, estos subsidios han costado a los ciudadanos cuantiosos miles de millones de euros.

En mi opinión esta política de subvenciones no tiene futuro para la minería. La minería que subsiste en Asturias y León, además, está en el foco de irregularidades y corruptelas que beneficia a los dueños de las Empresas con pocos escrúpulos como UMINSA, mucho más que a los mineros que todavía existen aunque por poco tiempo. UMINSA ha recibido desde distintos sectores acusaciones de captar sus beneficios gracias a las ayudas estatales a la minería del carbón. Sólo en 2010, la empresa recibió de las administraciones públicas 81,6 millones de euros en concepto de ayudas al sector. Por eso, habrá que cerrar definitivamente y, cuanto antes, las minas que todavía existen.

¿POR QUÉ LAS MINAS DE CARBÓN LEONESAS NO SON RENTABLES?

Las minas leonesas y la mayoría de las de Asturias no son rentables por razones geológicas. Es debido a la dificultad de las explotaciones, sus accesos muchas veces difíciles, la escasa potencia (ancho) de las capas, su irregularidad y las fracturas de las vetas, el carbón español resultaba mucho más caro que el traído de otros países pero no solo en origen sino también en destino y una vez desembarcado este en cualquiera de los puertos españoles. Las únicas explotaciones que se acercan a la rentabilidad son las explotaciones a cielo abierto, de Cerredo y Tineo en Asturias.

Hay que saber que, en España, no existe ninguna explotación minera que sea competitiva con los precios del mercado internacional. Pero no lo es por los mayores costes de la mano de obra, puesto que en Australia y USA los salarios son mucho más altos que los de España. La diferencia con España es que en esos países las explotaciones son a cielo abierto, los depósitos mucho más grandes, el carbón de más calidad y la utilización de maquinaria pesada intensiva. Para que lo visualicen, en Australia un “minero” en una explotación a cielo abierto para extraer cinco toneladas de carbón sólo tiene que cargar la pala de su excavadora gigante y verter el carbón en un camión igualmente gigante, operación de  minutos. Para extraer la misma cantidad de carbón un minero español necesita casi media jornada. Además el carbón de León es de baja calidad con más contaminantes sulfurosos o nitrogenados. “El carbón autóctono también tiene menos poder calorífico (4.500 termias frente a las 6.000 del foráneo). Sin subvención, no sería nunca el preferido de las empresas que queman mineral para producir electricidad en las centrales térmicas. Durante años el sector de producción y consumo ha funcionado gracias a las enormes ayudas públicas.”

Pero el Sr. Herrera parece que quiere detener el tiempo. No recuerda que hace años el transporte en barcazas por el Canal de Castilla tirado por mulas era de suma importancia y que cuando se inició el transporte por ferrocarril los trenes se movían a vapor quemando leña a todo trapo. Y que ya no se usan las máquinas de escribir pues ahora están los ordenadores y que hasta hace un cuarto de siglo no existía la energía eólica (y hoy día Castilla y León es la 1ª productora entre las Comunidades españolas y que desde hace 15 años la energía fotovoltaica es una energía renovable en constante aumento. La época del carbón ha llegado a su fin (salvo en algunos países, como China) y si no que vea los cierres de Inglaterra y Alemania con mucho más y mejor carbón. Reciclar o prejubilar a 1.500 mineros no es una cifra tan enorme cuando en España se crean 400.000 puestos de trabajo al año.

Está bien ser conservador pero no serlo a ultranza y más cuando esa defensa del carbón repercute en el aumento de la contaminación atmosférica de forma excesiva. Hay otras energías alternativas, como la eólica, pues en Castilla y León se podrían generar bastantes miles de GIGAVATIOS en numerosas zonas y, entre ellas, en las antiguas o actuales zonas mineras.

Evolución histórica de la generación eléctrica en España

 Generación eléctrica de España desde 1960 hasta 2014.

El mercado eléctrico de Castilla y León ha experimentado grandes cambios durante los últimos tiempos, con un aumento de la producción superior al 17% en los últimos cinco años y una caída del consumo del 11%, consecuencia de la crisis económica y empresarial, y la consolidación de la energía eólica como sustituta de la hidráulica y del carbón como primera fuentes energética regional. Según los datos de los anuarios de Red Eléctrica Española (REE), la demanda de energía eléctrica en la región ha pasado de los 14.598 gigavatios hora (Gwh) del año 2010 a los 12.923 Gwh del año 2014, último con datos oficiales cerrados. Mientras, en este mismo periodo, la producción eléctrica regional ha aumentado el 17%, al pasar de los 28.145 Gwh del año 2010 a los más de 33.912 del año 2014. Consecuencia de estos resultados, la comunidad ha acrecentado en este periodo su perfil exportador

A la cabeza                                

La energía eólica generada en Castilla y León (12.274 Gwh) logró el año 2015 abastecer prácticamente todo el consumo eléctrico regional. La comunidad es la principal productora eólica de todo el país, con el 24% del total, y también figura en primer lugar en generación eléctrica hidráulica, con una participación de algo más del 28% el pasado año. Actualmente, el 70% de la producción eléctrica que genera Castilla y León se obtiene de fuentes renovables, es decir de centrales hidroeléctricas, fotovoltaicas, solares térmicas y de biomasa y de parques eólicos. Una proporción que solo es superada por La Rioja y Navarra, si bien estas dos comunidades tienen una producción eléctrica que es veintitrés veces inferior en el caso de la primera y más de siete veces la segunda. El 30% restante de la producción regional proviene de las centrales térmicas que utilizan carbón, de las plantas de fuel, gas o de ciclo combinado y de la cogeneración.

Térmicas

El carbón, principal fuente energética regional durante decenios, ha dejado paso al empuje de las energías del régimen especial, sobre todo de la eólica. Según los datos de los anuarios de REE, en el año 2000, el carbón producía más de 17.200 Gwh de electricidad en nuestra comunidad y era de largo la principal fuente energética, por delante de la hidráulica y la nuclear. A partir de mediados de esa década, sin embargo, su participación en el mix energético regional comienza a decaer y en 2009 su generación eléctrica apenas alcanzaba los 5.000 Gwh. El pasado año cerró con una producción de 8.645 gigavatios, que todavía representa el 25% de la generación eléctrica de la comunidad, pero muy alejada de la producción de origen hidráulico y eólico.

* Luis Landa es Ingº Agrº. Fue vocal 15 años de la Ponencia Técnica de Evaluación de I. Ambiental de Palencia

 

 

 

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