A propósito de Ángel Luis Molina, por Jesús Coria

Ángel Luis Molina Molina es Catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Murcia desde 1988. Es autor de una vasta obra de investigación que parte que parte del estudio de distintos aspectos del Reino de Murcia y que, con un tratamiento exquisito de los fondos documentales -característico de todos aquellos medievalistas formados en el magisterio del profesor Torres Fontes – aborda un abanico temático variado y sugestivo.

El repaso de su producción historiográfica nos descubre el  mundo apasionante de la vida cotidiana, urbanismo, territorio y viajes; su trayectoria está marcada por la innovación en sus objetos de atención y el rigor conceptual que proviene de su formación, tejida en una prosa fresca, bien hilvanada y de alta calidad.

La atención dedicada al tratamiento de la rica documentación murciana, queda recogida en su contribución a una de las más ambiciosas empresas, la CODOM (Colección de Documentos para la Historia del Reino de Murcia), dirigida por D. Juan TORRES FONTES.  Su contribución queda consignada en el volumen correspondiente al Reinado de Pedro I (1350-1369) de 1978, Volumen VII  -base de lo que fue su tesis doctoral-, siendo  también coautor del volumen XI, dedicado al Reinado de Juan I (1379-1390), ya en 2001. Su atención a la tierra natal queda plasmada en uno de sus últimos proyectos:  Murcia Medieval (siglos VIII-XV) editado  por la Universidad de Murcia en 2014, y que se ha convertido en un libro de referencia  para todos aquellos que busquen una aproximación del territorio murciano  desde Tudmir a la Baja Edad Media.

Son muy conocidos sus trabajos sobre la mujer (La mujer de Murcia en la Edad Media, aproximación a su estudio. Cierra 2007; Mujeres públicas, mujeres secretas. La prostitución y su mundo, siglos  XIII-XVII. Murcia, 1998), la vida cotidiana (La vida cotidiana en la Murcia bajomedieval, Academia de Alfonso X el Sabio, 1987. Estudios sobre la vida cotidiana (ss. XIII-XV), Universidad de Murcia 2003; La vida cotidiana en la Palencia medieval. Diputación de Palencia, 1998), urbanismo y territorio (Urbanismo medieval, la región de Murcia. Universidad de Murcia, 1992; El campo de Murcia en el siglo XV. Academia de Alfonso X el Sabio, 1989).

Otro de sus temas favoritos es el mundo de los viajes en la Edad Media: he recibido hace poco tiempo un bello libro de viajes de Pero Tafur (Viajar en la Edad Media. Andanças e viajes de Pero Tafur), personaje que ya había despertado su interés en 2011 (“Pero Tafur, un hidalgo castellano en Tierra Santa y Egipto”. Cuadernos de Turismo, 27; “Viaje de Pero Tafur por las Islas Griegas, Constantinopla y Mar Negro (octubre de 1437-mayo  de 1438”. En  Estudios sobre patrimonio, cultura y ciencias medievales, vol. 8, nº3, 206, pp. 855-904).

Circunstancias varias,  que van desde la amistad a una curiosidad feraz que anima su producción histórica, le trajeron a Palencia. En las III jornadas de Caleruega de 1994 recibí el encargo,  conjuntamente con Santiago Francia – fraternal amigo de ambos –  de organizar un conjunto de investigaciones enclavadas en el mundo de Santo Domingo y Palencia, eje vertebrador del encuentro.  En las ponencias que finalmente se englobaron en el epígrafe: Palencia: la ciudad y la vida eclesial y ciudadana en la época de Santo Domingo, recurrimos al que- no me importa decirlo aquí – yo consideraba como uno de los impulsores más reconocidos investigadores de la vida cotidiana en los estudios medievales y que no era otro que Angel Luis Molina. De ahí arranca su vinculación a esta ciudad  y su primer estudio con este ámbito territorial: “La vida cotidiana en Palencia (siglos XII-XIII)”, una  investigación de cerca de 30 páginas, que resultaría básico para otras empresas más ambiciosas.

Éste es el tema que retoma y profundiza  en Aspectos de la vida cotidiana en la ciudad medieval, el ejemplo de Palencia, una ponencia en el curso “Actualización científica y didáctica en Historia Medieval” que dirigí en el entonces CEP de Palencia en 1997 y que sería publicada en el volumen de igual título en 1998, a cargo de Caja Palencia.  También en ese mismo año de 1998 verá la luz, publicada por la Excma. Diputación de Palencia, La vida cotidiana en la Palencia medieval, antes citada.

Y de ahí en adelante, otros proyectos más: La asistencia sanitaria en la Edad Media: el hospital de San Antolín de Palencia (siglos XII-XVI), en colaboración con Amparo Bejarano (Murcia, 2002), que también proviene de alguna otra intervención en los programas culturales de la Asociación Amigos de la Catedral.

Quedan atrás y espero que renovables en próximos años, otras iniciativas en el campo de la rica documentación de nuestra Catedral, que empezamos años atrás con el canónigo y archivero D. Santiago Francia, fallecido hace ya unos pocos años. De esta dedicación a la documentación del archivo catedralicio queda referencia en la tesis doctoral de Maria José Rodríguez López, dirigida por el profesor Molina en la Universidad de Murcia, de cuyo tribunal calificador formé parte: Las propiedades urbanas del cabildo de la Catedral de Palencia a través del libro de apeos de 1461 (2010) (http://catedraldepalencia.org/wp-content/uploads/2015/02/RGUEZLOPEZ_Tesis_2010.pdf). Se trata de un estudio que, debidamente remozado en algunos aspectos, puede ser un buen punto de partida para ulteriores trabajos que puedan aportar un conocimiento profundo de la estructura urbana de esta ciudad.

Angel Luis Molina, autor – según la página web de la Universidad de Murcia – de 37 libros, 105 artículos-capítulos de libros y director de 14 tesis de doctorado y 21 de licenciatura, es también un hombre que ha sabido valorar y transmitir su respeto por aquellos que contribuyeron a su formación académica, profesional y transmitieron un estilo de vida a un amplio grupo humano en la Universidad de Murcia. Este  valor, tan en desuso en los tiempos que vivimos, puede seguirse en la que para mí es una de sus mejores piezas literarias – no podría ser menos en este caso- en la semblanza bio-bibliográfica de quien fue su maestro – de alguna manera también el mío en la distancia- y que se llamó Juan Torres Fontes (1919-2013), uno de los más grandes medievalistas del siglo XX español. Aconsejo a todos ustedes que lean el artículo de MURGETANA (nº 130, Año LXV, 2014) que le dedicó al gran historiador murciano: afecto sincero, pulcritud literaria, semblanza personal y profesional rigurosa y sencilla.

Y Palencia y Murcia, como podrá comprobarse ya, no están tan lejos en inquietudes de investigación histórica, se unen y cobran ahora nuevo protagonismo en la figura del profesor Molina, artífice de esta vinculación, y al que no podemos más que agradecer su presencia en el foro del Ateneo de Palencia.

Jesús Coria

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